lunes 28 de septiembre de 2009

extensiones

las palabras las prefieres cuando están por terminar, donde casi acabaron. Las eliges ahí,  en el borde, en los cabos,  cuando hablas, para escribir. Donde extienden el sentido y fuera del área de influencia del significado imán, de los lazos. Cuando empiezan a no ser  ellas, en los alrededores, se alargan y se vuelven inciertas,   donde más se mueven. Se estiran, se extienden, llegan casi a la periferia del sentido, casi tocan las palabras de enfrente, otros sentidos, también ellos de frontera, también ellos parte móvil, cabos de otras palabras, sentidos alargados, por extensión.
Esas eliges.
No atravesaron todavía la frontera donde vas  a cogerlas para hablar. Se quedan. Como si tuvieran una ciudad, pertenecieran.  Si continúas empujándolas,  es violencia, ya, se mezclarán con el sentido de las palabras vecinas, que casi tocan, que casi las tocan.

En una zona al intemperie vas a buscar las palabras que quieres decir, en la frontera. Ellas hacen noche allí y escrutan el confín y son casi libres de franquearlo. Cuando podrían sospechar de sí, las coges, en altamar, donde estaban siendo, eran,  ya non son más.
En el fondo, justo al final de la extensión de tus palabras elijo las mías.

Donde tus frases se estiran, pueden hacerlo. Son todavía ellas, lo que quisiste decir, pero si dan un paso más se pierden.
El horizonte ahora está limpio.
Parece que pueden pasar, que no tienen miedo de abandonarse, tus palabras, pero no se abandonan, se centran.
Las palabras tuyas que pruebo a llevar hasta la orilla, pruebo a hacerles decir algo diferente a las cosas que les haces decirme.

Que no puedes amarme, ya. Una vez que consigo oírlas exactas, en la ciudad, me abandonan, las abandono, para mí se paran, se hacen piedra, después nos dejamos, yo y las palabras

en italiano