domingo 12 de julio de 2009

Isla de Ré

En menos de un mes, la ley procesal española interrumpe los plazos, los días dejan de correr y son declarados inhábiles y solo el uno de septiembre inicia otra vez la cuenta.
Viajo esos días fuera del tiempo hábil, temiendo repetir la escena de otros años, sombras corriendo a la derecha. Un cuento solitario en la corteza del pensamiento, y debajo si me tomo el trabajo de levantarle las faldas y adentrarme en el agujero, la amenaza de la muerte de todas las cosas, incluídos los pensamientos infantiles. Por tanto la posibilidad de navegar.

No escribo hace meses, no tengo ganas. Algún sms para beber una caña por las tardes.

Le escribí uno a C*. Le dije, "decidí, me voy en agosto. Con Sara. Sara y yo solas. Encore". Me ha contestado "en-corps" y luego, lo mismo que para otros viajes "Bon courage!"

Lo que sé de la isla son algunas fotos que he visto: un puente delgadísimo curvado como un vientre sobre el atlántico, muy delgado pero quizás suficiente para hacer menos isla la isla. Comedores de ostras- que yo no puedo comer. Vinos claros. Bicicletas. Mar por todas partes. Mujeres muy rubias al lado de hombres castaños, todos muy morenos. Barcas amarradas, rojas y azules, veleros. Playas de arena dorada y mínima. El clima familiar atlántico, muchas posibilidades de lluvia y cielos a menudo cubiertos. Gaviotas que oxidan con caca los parabrisas, los cantos que cantarán por las noches con voz desangelada. Los burros. Los visten con esos culottes azules, es por los mosquitos. A lo mejor son un pueblo amable con los animales, se compadecen de ellos y los protegen de la devastación. Y a lo mejor los venden como souvenirs, los pantalones, parecen cómodos, y me compro unos para pasear por las noches.

Una palabra francesa nueva, flou, y el nombre de la isla, Re, en el Departamente Charente Marittime, una lengua de tierra enfrente de la Rochelle.Sabe Dios qué bailes regionales bailan con saltos tiroleses o qué canciones les hacen llorar. De qué se ríen. Quién va a la isla y donde podré aparcar.

Hace mil años, en Londres, siendo muy jóven P., se comió una taza de salsa de tomate con un cucharón de madera.
Le pareció extraño comerse así la salsa sola y con esa cuchara pero los ingleses son muy extravagantes, se dijo cuando se la pusieron en la mesa. Cuando luego la camarera llegó con el arroz blanco, comió también el arroz, con la misma cuchara y con cara de nosotros en España on y mange así, en el mismo orden y con las mismas cucharas vuestras, idénticas.
He escrito al primer hotel.
Viajando con un perro se reducen al mínimo los puestos donde podemos entrar, mejor saber en cuales sí.

He escrito:

"je voyage avec un petit chien (7 kg). Je veux savoir se on permet avoir il chien dans la chambre. Je serais quelqu'uns jours 'aôut (peut être le *,*, *, je ne sais encore con securité). J'ai aussi le petit auto, Est ce qu'il y a un parking?"

A Sara la adelgacé un poco en la pequeña mail. He olvidado decir adiós o gracias y tampoco saludé al inicio. He visto que no se fuma en las habitaciones pero he visto también que hay ventanas en las fotos, dan al mar. Sospecho que en el real van a dar a un minipatio gris.
En las cajas que había que rellenar quieren saber si soy monsieur, madame o mademoiselle, solo esos 3 estados sentimentales. Dejé la caja vacía.
Me han contestado enseguida.

Bonsoir madame C.

Nos acceptons les chiens dans l'hôtel à condition qu'ils se tiennent bien et nous n'avons pas de parking privé.
Nous avons quelques disponibilités pour cette période.
Cependent, je tiens à vous préciser que nous ne prénons des réservations que por un minimun de 3 jours.
Merci de votre compréhension.
Nous sommes à votre disposition por tout autre renseignement.
Cordialement.

La réception.

Sara se tiene très bien, es un perro buenísimo, très sage. El viernes la llevé a cortarse el pelo, sudaba, casi al uno, ahora está preciosa