El nombre se lo puso Fuego. Escribió a un concurso de microcuentos y contestó él. El premio era una botella de Havana 7, le escribió y también, me recuerdas a Tom Waits. Luego le mandó 27 correos, ella igual. Regístrate aquí le dijo una noche, le pasó el nombre de un chat. Cómo me registro, ella preguntó, dáte Aire de nombre, yo te busco. Había 300 Aires, se puso Hair315. Chatearon unos días, al final de esa semana él vino a buscarla. Después fue ella a buscarlo. Luego todavía ella, todavía él. Puedes hacerte la meseta amarilla brillante de lluvia sin encontrarte un ser vivo. Cigueñas de vez en cuando volando al lado de las ventanillas. Escuchas bulerías, soleás, fandanguillos, rumbas, alegrías, sevillanas, coplas, tangos, siguiriyas. La última vez se subió en su amigo ella. Se sentó en sus piernas, hazme la chica, dijo, follaron así. En la tele un locutor radiaba la pelota que Nadal envió a 130 kilómetros por hora contra Federer, luego vencía el Roland Garros. Ella hizo, Goool, encima de él. Vuelves, él preguntó, me dejas él coche, ella contestó, te lo devuelvo intacto. Tenía un Seat León él. Con un pendrive en el parabrisas. Lo metió en el radiocassette. Te estooyamaando locamentiiii, oyó, Las Grecas. Abrió la ventanilla encendió un cigarro tamborileó en el volante con los dedos subió el volumen pero no sé como te lo viaa’ a deciiiii. Subió todavía el volumen, quisiera que me comprendieeeras, y sin darte cuenta te aleejas de mii. Rozó en los pantalones de los vaqueros las llaves de la casa de Lucía, las lleva hace días en los pantalones, ahora solo debe ir a buscarla. Cambia los pantalones por otros limpios, mete las llaves en los bolsillos cada vez. Dame tu auseeenciiiii daame tuuseenciiiiiii Dónde vas, el preguntó aquella noche. A casa de Lucía, ya lo sabes. Todavía Lucia, el pregunta. Todavía, Fuego. Cógelo, él dice. El Zippo de Corazones, no hay otro igual en toda el mundo. Me lo dijiste, ella dice. En el salpicadero hay un cargador con gasolina, úsalo si quieres. Porqué lo dices, ella pregunta. No te quedes sin fuego, baby. Esta vez no vuelves, eh, Aire, el pregunta todavía. No, esta vez no vuelvo. Dónde vais. Para. Al mar? Al mar, si. Basta. Lo sabes desde siempre. El Zippo no se apaga en el mar, él termina. Si me aconvenzoooo si meeaconveenzooooooo. Semanas fumándose América luego ella. Mirando el cielo cobalto que no termina, ni un árbol contra el que estrellarse. Subiendo y subiendo el volumen, en frente, la tierra tostada castellana, el vacío, te estoy amando locamentipero no se como te lo via’ deciii.
Teclea guardar copia. Piensa, qué título, “Alma macarra”. Oye los pasos de Lucía a su espalda. Cierra el ordenador. Un viento frío barre la habitación. Cierra la ventana. El mar es color barro. Al amanecer era pizarra y azul. Ahora color barro y verde esmeralda. Qué haces, Lucía pregunta. Nada.
te vas entonces si con la fontanera de Albacete? no seas idiota. Me enamoré Disfruta. Me alegra haberte conocido. Fue culpa mía esto. Me embalé. Llevaba mucho tiempo sola. Un abrazo fuerte Venga. No te merezco. Eres mucho mejor que yo Debe de ser una ciudad horrorosa Albacete :)