Puedes hacerte la meseta amarilla brillante de lluvia sin encontrarte un ser vivo. Cigueñas de vez en cuando volando al lado de las ventanillas. Escuchas bulerías, soleás, fandanguillos, rumbas, alegrías, sevillanas, coplas, tangos, siguiriyas.
La última vez se subió en su amigo ella. Se sentó en sus piernas, hazme la chica le dijo, follaron así. En la tele un locutor radiaba la pelota que Nadal envió a 130 kilómetros por hora contra Federer, luego vencía el Roland Garros. Ella hizo, Goool, encima de él. Vuelves él preguntó, me dejas él coche, ella contestó, te lo devuelvo intacto.
Tenía un Seat León él.
Con un pendrive en el parabrisas.
Lo metió en el radiocassette.
Te estooyamaando locamentiiii, oyó, Las Grecas.
Abrió la ventanilla encendió un cigarro tamborileó en el volante con los dedos subió el volumen pero no sé como te lo viaa’ a deciiiii.
Subió todavía el volumen, quisiera que me comprendieeeras, y sin darte cuenta te aleejas de mii.
Rozó en los pantalones de los vaqueros las llaves de la casa de Lucía, las lleva hace días en los pantalones, ahora solo debe ir a buscarla. Cambia los pantalones por otros limpios, mete las llaves en los bolsillos cada vez.
Dame tu auseeenciiiii daame tuuseenciiiiiii
Dónde vas, el preguntó aquella noche.
A casa de Lucía, ya lo sabes.
Todavía Lucia, el pregunta.
Todavía, Fuego.
Cógelo, él dice.
El Zippo de Corazones, no hay otro igual en toda el mundo.
Me lo dijiste, ella dice.
En el salpicadero hay un cargador con gasolina, úsalo si quieres.
Porqué lo dices, ella pregunta.
No te quedes sin fuego, baby. Esta vez no vuelves, eh, Aire, el pregunta todavía.
No, esta vez no vuelvo, Fuego.
Dónde vais.
Para, Fuego.
Al mar?
Al mar, si. Basta, Fuego. Lo sabes desde siempre.
El Zippo no se apaga en el mar, él termina.
Si me aconvenzoooo si meeaconveenzooooooo.
Semanas fumándose América luego ella.
Mirando el cielo cobalto que no termina, ni un árbol contra el que estrellarse.
Subiendo y subiendo el volumen, en frente la tierra tostada castellana, el vacío te estoy amando locamenti pero no se como te lo via’ deciii.
Teclea guardar copia. Piensa, qué título, “Alma macarra”.
Oye los pasos de Lucia a su espalda. Cierra el ordenador. Un viento frío barre la habitación. Cierra la ventana. El mar es color barro. Al amanecer era pizarra y azul. Ahora color barro y verde esmeralda.
Qué haces, Lucía pregunta.